por Pascu Robredo
Gato viejo de Marco Augusto Quiroa (Fuente: Librería El Pensativo)
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Maco Quiroa ha sido protagonista de la cultura guatemalteca del siglo xx en diversos ámbitos: la fértil producción artística desde el grupo Vértebra en los sesentas hasta su muerte, una variada obra narrativa: cuentos y columnas periodísticas (que deberían publicarse en una antología), participación activa en la política nacional y su romance con la asociación de cuenta cuentos de Zacapa. Quiroa nos heredó un legado cultural de altísimo valor en el que supo reflejar como pocos, un guatemaltequismo límpido y sencillo, espejo de rasgos de identidad nacional.
Les recomiendo hojear estos relatos breves, escritos hace ya quince años, donde habitan hombres y mujeres iguales pero diferentes que revolotean en este corral que tiene la facultad de evocar una colección de imágenes inquietantes: narraciones que huelen a champurrada del ‘cuchi cuchi’, a mollete de piel dorada y corazón blando. Maco ejercitó la tolerancia en su vida y en su obra, fue Quijote y Sancho Panza. El uso del lenguaje coloquial y expresiones chapinas, le confieren una sazón especial que anima a rebañar el plato. En este sentido destaca “A Mito le echaron agua”. Mi relato favorito es “El día de Santiago”, que cada día es más real y parece no tener caducidad. Lea, lea y eche pan a su matate. •
“Nos oyó como oír llover, con la mirada ausente, pensando en otras cosas y al final dijo que tuviéramos paciencia, que hay más tiempo que vida. Así nos entretuvo la nigua un mes, otro mes y otro mes, hasta que nos convencimos que tiene palabra de puta y que de balde tiene pelos en la cara porque todo se le resbala”.
Aliméntese sanamente: consuma libros.