por Esperanza Huerta

Hace apenas un año, después de vivir más de 20, en Estados Unidos, Juan Carlos Escobedo Mendoza regresó junto con su esposa y dos hijas a Guatemala, su tierra natal. Es licenciado en Ciencias políticas, cuenta con una maestría y está por doctorase en Literatura y Letras hispánicas por la Universidad de Santa Bárbara, California. Ha sido el investigador y antólogo de la página más completa sobre literatura guatemalteca que se pueda encontrar en internet. Actualmente, en el Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica, es director académico del programa de estudios latinoamericanos para universitarios del extranjero que deseen tomar cursos en La Antigua Guatemala.
Juan Carlos, te fuiste de Guatemala siendo apenas un adolescente de catorce años, ¿cómo fue tu primer encuentro con los Estados Unidos?
Nosotros (mis padres y dos hermanos) llegamos al área rural del condado de Santa Bárabara, California, en noviembre de uno de los peores inviernos. Recuerdo que mi mandíbula temblaba, pero no era por el frío, sino porque me sentía como bicho raro en un lugar donde no había hispanos, donde nadie hablaba español. De niño fui mal estudiante y había reprobado inglés; cuando llegué a Estados Unidos entendí que ¨ya estando en la piscina aprendías a nadar o te ahogabas¨, así que después de seis meses entendía el inglés bastante bien y después de un año lo hablaba fluidamente. Los primeros años, al ser un emigrante indocumentado, pasé por todos los trabajos que toman las personas que entran como yo entré.
Dices que de niño eras mal estudiante, entonces ¿cómo es que decides estudiar Ciencias políticas y Letras?
El que no fuera buen estudiante no significaba que no leyera. Cuando vivíamos en Mazatenango mi papá me compró una colección que se llama Los grandes clásicos, que todavía conservo. Yo leí la Divina comedia cuando tenía ocho años, acabé El infierno y El purgatorio- El paraíso nunca lo terminé porque me aburría-. Es decir, siempre me ha gustado leer. Ya estando en la universidad, y debido al sistema educativo de Estados Unidos, pude estudiar primero Ciencias políticas y después optar por la licenciatura en Letras.
Y ya que hablas de la educación escolar, ¿qué recuerdas de tus primeros años escolares en Guatemala?
Aunque nací en la capital, con mi familia me fui a los ocho años a Mazatenango; en aquel entonces la educación era pésima; por ejemplo, tenía idea de quién era Miguel Ángel Asturias, pero nunca había leído nada de él; además no había acceso a la literatura. Fue en Estados Unidos donde conocí la literatura guatemalteca.
Entremos al tema de la literatura, ¿de dónde te surgió la idea de crear una página en internet sobre literatura guatemalteca?
No fue algo asignado que tuviera que hacer. Fue un proyecto independiente. Cuando comenzó la internet conocía a mucha gente del área de la informática y también del área de las humanidades, para mí eran caminos paralelos y era simple tratar de unirlos. Como catedrático, cara a cara, tengo un determinado número de alumnos a los que puedo enseñar literatura; sin embargo, la internet me permite llegar a millones (ojalá) de personas en todo el mundo.
“No me pueden quitar cuatro cosas:
los libros,
el cine, el gimnasio y
la motocicleta”.
(Foto cortesía de Juan Carlos Escobedo)
Ha de haber sido un trabajo arduo seleccionar por género literario y generación a los escritores guatemaltecos.
Hice la página con mucho gusto, pero este trabajo implica quitarle tiempo a tu vida profesional y familiar. No es una página terminada aún, la idea es seguir incorporando nuevos escritores. En definitiva no tiene recompensa económica y, a veces, tampoco una recompensa verbal porque la gente no sabe quién la hizo.
El no saber quién hace una página de internet, con todo el trabajo intelectual que lleva de por medio, como la has hecho tú, puede prestarse a cualquier clase de plagios, ¿qué opinas de esto?
Un reconocido escritor guatemalteco me dijo: ¨es un trabajo tan extraordinario que el hecho de ser plagiado ya es un buen índice¨. Creo que es un riesgo que todos los que hacen algo en este medio tienen que tener en mente. Corres riesgos, es cierto, pero es un precio pequeño por propagar y difundir una de tus pasiones. La otra opción es quedarse callado, que para mí no es opción.
¿En qué te basaste para elegir a los escritores que estarían en la página?
Están los que yo creo que deberían estar. Cualquier antología es subjetiva, pero la mía está basada en una crítica formal y apoyada en lo que otros críticos y antólogos han hecho.
Quiénes son tus autores de cabecera.
La literatura que no es fácil es la que me atrae. Tengo autores a los que regreso una y otra vez como Miguel Ángel Asturias con Hombres de maíz, Luis Cardoza y Aragón, Tito Monterroso y hasta el Popol Vuh, también Ulysses de James Joyce. En el cine me pasa lo mismo, las películas que me hacen encontrar algo nuevo cada vez que las veo, ésas son mis favoritas, como Pulp Fiction de Quentin Tarantino.
El cine es otra de tus pasiones…
Sí, aunque esta pasión es más reciente. Hace como cinco años en una clase de literatura en la que estaban comentando sobre Seven, una película basada en la Divina comedia, yo no podía aportar nada porque no la había visto, y me lo dijo la profesora. Allí fue cuando empecé una sesión maratónica de ver películas que todavía no ha terminado.
¿Qué te hizo regresar a Guatemala?
Hubo varios factores, el costo de la vida en California está haciendo que mucha gente salga de ahí, entonces había la opción de quedarnos en Estados Unidos en otro estado, o regresar a Guatemala. La añoranza estaba siempre presente. Sé que la Guatemala que yo imaginé puede que haya sido inventada, pero era mi Guatemala y era mi realidad; esa ilusión me jalaba hacia aquí. En mi país hay muchos problemas, pero también hay un país que es el de mi infancia. Mi relación con Guatemala es como la relación de la gente que escribió críticamente sobre Guatemala, sobre todo, para hacerla mejor.
¿Qué cambios hay entre la Guatemala de tu infancia y la de hoy?
El cambio más notorio es que ahora hay mayor libertad. Cuando salí, había cosas difíciles, hoy existen otro tipo de cosas difíciles. Y si después de tantos años fuera, a pesar de saber cómo están las cosas, todavía sentía ese amor por regresar, entonces es que hay algo más profundo.
Y en el terreno literario, ¿cuáles son las diferencias que has notado?
Sólo puedo mirar esto desde mi punto de vista como investigador. En los 80s era muy difícil publicar obras, ahora hay una dosis saludable de publicaciones y es importante que se esté dando esta expresión en las letras. Por otro lado, uno de los grandes errores que tienen algunos profesores es que obliguen a un niño a leer El señor presidente de Miguel Ángel Asturias, en una semana; lo único que se logra con esto es que los niños aborrezcan la literatura. Como introducción a la literatura, yo les recomendaría a los niños que empezaran leyendo a Rodríguez Macal, o a José Milla, que son accesibles en su forma y lenguaje literarios.
Juan Carlos, ¿tienes esperanza?
¿En qué?
No sé, tú respóndeme.
Siempre. Si no, no hubiera regresado a Guatemala. •
“Al hacer una página en internet sobre literatura guatemalteca,
no estoy tratando de suplantar los libros, lo que busco es difundirlos
de otro modo”.
Entrar en:
literaturaguatemalteca.org